Porque se lamen las patas los perros: Motivos por los que tu perro se lame las patas

Motivos por los que tu perro se lame las patas

Kivet | Clínicas veterinarias

Localiza tu clínica

No es inusual que un perro se lama las patas constantemente. Sin embargo, puede ser difícil determinar la causa subyacente del problema. ¿Es un problema médico o de comportamiento? ¿Está el lamer causando una molestia o está ayudando a aliviarla? En este post vamos a intentar desvelar el misterio.

Cada vez que hay un “comportamiento” en juego, es importante descartar cualquier razón médica que explique el mismo. Si se descartan todas las cuestiones médicas, entonces el problema puede abordarse como un trastorno de conducta y se pueden emplear técnicas de corrección conductual. A continuación, te contamos las principales causas por las que un perro se lame mucho las patas.

  1. Dolor

    Cuando un perro de repente comienza a lamer mucho sus patas suele ser indicativo de dolor, especialmente si sólo está lamiendo una de sus patas. El dolor en esa área puede ser causado por cualquier cosa, como heridas, picaduras de insectos, porque se ha clavado una espina o un trozo de cristal, una uña rota, etc. Si no ves nada, no lo ignores. Lleva a tu mascota al veterinario lo antes posible. Algunas veces puede haber algo que esté sucediendo a un nivel más profundo, como un tendón/ligamento o algún tipo de inflamación o fractura, especialmente si el lamido está acompañada de cojera, seguramente deberá verlo el departamento de traumatología veterinaria.

  2. Alergia o infección

    El lamido crónico se atribuye a infecciones secundarias por levaduras, estas pueden ser la causa primaria o bien ser secundaria a alergias ambientales (atopia) en cuyo caso la piel está más débil y es más propensa a sufrir este tipo de infecciones. Para detectar la causa del prurito se haría citología de la zona interdigital en busca de levaduras y en casos de sospecha de atopia, se siguen los criterios de Favrot y para mayor certeza “skin test”.

  3. Aburrimiento

    Antiguamente los perros estaban acostumbrados a caminar y cazar hasta 10 horas al día. Hoy en día esto no es así y los perros con mucha energía pueden frustrarse y, a menudo, mostrar comportamientos destructivos como lamerse en exceso las patas. Por lo que deberías darle paseos más largos, proporcionarle juguetes (tipo Kong) para enriquecer su ambiente y cambiar de juguetes periódicamente. Además de jugar más con él para que no se aburra.

  4. Ansiedad

    Los perros ansiosos pueden encontrar alivio lamiéndose excesivamente. Las causas de dicha ansiedad pueden variar desde ansiedad por separación hasta trastornos obsesivo-compulsivos. Seguro que entiendes mejor el acto reflejo de lamerse o morderse las patas si lo comparas con el fenómeno humano de morderse las uñas. Otros perros pueden lamerse las patas antes de acostarse o lamerse hasta dormirse. Esta es su manera de relajarse y calmarse. Si no hay enrojecimiento o hinchazón, no debe ser una preocupación.

  5. Pulgas o garrapatas

    La saliva de la pulga y garrapatas causan un picor muy fuerte que puede llevar a que se lama y mordisquee compulsivamente sus patitas. La afección puede empeorar aún más si tu perro es alérgico a las pulgas. Además de usar antiparasitarios, asegúrate de eliminar las pulgas de tu casa y procura evitar que vuelvan a aparecer manteniendo la limpieza de tu hogar.

Recuerda que la mejor forma para salir de dudas es realizando una revisión veterinaria. Una vez encontrada la explicación se procederá a derivarlo a alguna especialidad, como dermatología veterinaria o desparasitación por ejemplo. De esta manera se tratará de forma eficaz el problema.

Ya sabes que ante cualquier comportamiento extraño en tu mascota no debes dudar en acudir a nuestras clínicas veterinarias Kivet donde nuestro personal estudiará cada caso en profundidad además de poder contar con Servicios veterinarios especializados y Planes de salud para perros

¿Quieres recibir los mejores consejos veterinarios?

Mi perro se lame mucho las patas ¿qué le pasa?

El lamido constante de las patas, sin que intervenga ninguna enfermedad que lo provoque, se asocia a un comportamiento obsesivo compulsivo que suele estar generado por la ansiedad, el estrés, la falta de estímulos o el aburrimiento de tu perro. Pero ¡atención!, lamerse a todas horas es una alerta de que algo no va bien con tu perro.

Los trastornos obsesivos compulsivos de los perros

Los perros pueden desarrollar trastornos obsesivos compulsivos (TOC) en determinadas circunstancias o situaciones; en realidad, este problema de conducta es algo que sucede con frecuencia en los perros, y también en los gatos.

Un TOC (o esterotipia), se puede definir como un comportamiento anormal, caracterizado por el desarrollo de la misma conducta repetitiva y persistente, sin motivo aparente y que carece de una función reconocible.

El primer paso si esto sucede es visitar al veterinario para descartar la existencia de una causa física que lo provoque (alteraciones neurológicas, problemas dérmicos o lesiones, entre otros). Si no existe ninguna enfermedad, el detonante de este tipo alteraciones de la conducta hay que buscarlos en la ansiedad, el estrés, la frustración, la soledad, el hacinamiento o el aburrimiento del perro.

 

El lamido compulsivo, el trastorno más común

El lamido compulsivo de alguna zona de su cuerpo, principalmente la zona del carpo de las extremidades anteriores, los dedos o las almohadillas y/o el tarso de las posteriores, es seguramente la compulsión más común en los perros.  Es especialmente grave puesto que suele derivar en dermatitis acral por lamido, granuloma de lamido o forunculosis acral, que provocan lesiones de consideración, si no se soluciona a tiempo.

Siempre es necesario realizar una revisión a fondo del perro para descartar procesos dermatológicos, lesiones o presencia de cuerpos extraños como origen de esta conducta tan autolesionante para el perro.

Muchos perros también desarrollan esta esterotipia perniciosa de lamido o succión constante en uno de sus costados, o en ambos.

Una vez iniciado el lamido, ¿por qué los perros no pueden parar de hacerlo?

Básicamente por que la repetición incansable de ese gesto les relaja. Mientras lo están haciendo, liberan endorfinas que les producen un estado de bienestar y placer, se `auto-calman´, y así entrarán en bucle: ante cualquier tensión o situación frustrante que no sepan gestionar, se lamerán para obtener relajación. Es un comportamiento incontrolado que no saben cómo detener.

Otros trastornos compulsivos frecuentes en los perros:

Dar vueltas en círculo: los desplazamientos repetitivos y sin objetivo son un trastorno que se presenta con frecuencia. El principal es el del perro que da vueltas describiendo un círculo constantemente.

Perseguirse el rabo: el perro gira sobre sí mismo frenéticamente, persiguiendo su cola, pudiendo llegar hasta la autolesión. En este caso, y en el anterior es importante descartar la existencia de alguna lesión medular, dermatitis alérgica a las pulgas, tumores o problemas neurológicos que desencadenen este trastorno).

`Cazar Moscas´: tanto perros como gatos, se quedan embelesados mirando fijamente a un punto, e intentan cazar insectos inexistentes o puntos de luz.

Lamer ventanas, el suelo o cualquier otra superficie: muchos perros pasan un tiempo considerable lamiendo compulsivamente los cristales de las ventanas, de los balcones, del coche, las mesas, el suelo, o cualquier otra superficie con la que se “obsesionen”. También se suele considerar que es un mecanismo para librarse de la ansiedad o del aburrimiento, aunque un estudio realizado en University of Montreal Veterinary Teaching Hospital, apunta a que este comportamiento podría tener su origen en problemas gastrointestinales, y no tanto conductuales.

Las soluciones

Los perros que viven en un entorno monótono, que pasan mucho tiempo solos, con escasa interacción con sus propietarios y con otros perros, falta de juego o carencia de actividad física y estímulos mentales son los más proclives a desarrollar cualquier tipo de trastorno obsesivo compulsivo. También factores como cambios de casa o la llegada de otro perro pueden desencadenar de manera puntual este tipo de comportamientos.

Nuestro veterinario, si es necesario, nos recomendará algún tipo de tratamiento, pero nosotros podemos hacer mucho para ayudar a nuestro perro a detener esta conducta:

– Jugar con él a diario.

-Fomentar su vínculo con nosotros mediante el aprendizaje.

-Practicar deporte juntos, tanto dentro como fuera de casa, siempre adecuado a la edad y estado fisiológico de nuestro perro.

-Procurarle una actividad física regular, con paseos y excursiones.

– Permitirle el contacto y la interacción con otros perros.

-Si lo vemos lamiéndose las patas, regañarle resulta poco eficaz, es preferible comenzar en ese momento un juego con él, o cepillarle, o realizar cualquier actividad juntos que lo distraiga.

-Modificar su entorno para que le resulte más estimulante. Puedes realizar el enriquecimiento ambiental en tu hogar.

Si, a pesar de todo, el trastorno subsiste, no dudes en solicitar ayuda a un terapeuta canino para modificar y erradicar esta conducta.