Colombia su musica: Algunos ritmos de la música colombiana

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Algunos ritmos de la música colombiana

Colombia suena diferente dependiendo a donde vayas, gracias a la diversidad cultural del país. ¡Celebremos el Día Mundial de la Música (World Music Day) a través de los 1.000 ritmos musicales de Colombia!

La música tradicional de Colombia nos une

En cada región del país un ritmo diferente acompaña las celebraciones del pueblo colombiano. Por medio de ritmos tradicionales y también con música urbana, en Colombia celebramos todos los días nuestras expresiones culturales con orgullo y gozo, pues la música colombiana es un patrimonio invaluable.

Siente los sonidos tradicionales de nuestro país con este recorrido musical, en el que te conectaremos con nuestra historia y raíces.

Los ritmos musicales de Colombia

Más de 1.000 ritmos acompañan las regiones de Colombia, entre los que se destacan los sonidos caribeños, del Pacífico y otros que fusionan el folclor colombiano con ritmos modernos. Todos ellos conservan un legado que se transmite de generación en generación y que compartimos orgullosamente con el mundo.

Al ritmo de tambores que suenan a cumbia colombiana, el sonido de un acordeón que abre paso a unos clásicos vallenatos, el golpe del timbal de la salsa colombiana, el ritmo alegre y fiestero del porro colombiano y la fusión de ritmos caribeños que se traducen en Champeta, en Colombia te invitamos a bailar los 365 días del año.

¡Conoce 3 de los ritmos más representativos de la música colombiana!

1. La salsa colombiana, sonidos africanos mezclados con la cultura caleña

Este ritmo musical es el resultado de la influencia africana en combinación con los sonidos del Pacífico, así como de la costa Caribe. Su epicentro en Colombia es la ciudad de Cali, tanto así que es considerada la capital mundial de la salsa, pues desde la década de los 70, el arraigo de este ritmo en la sociedad caleña se instauró con reuniones familiares llamadas “agua de lulo”, en los que se bebía jugo de esta fruta y se bailaba al son de salsa.

Dentro de la salsa colombiana se encuentra la salsa choque, una fusión de la música urbana de la ciudad de Medellín y el ‘dembow’ de la salsa. Su nombre hace referencia a un baile tradicional llamado “choque”, en donde las personas bailan “chocándose” entre ellas.

Instrumentos musicales que intervienen en la salsa colombiana

Las congas, el timbal, el bongó, la campana, el piano y el trombón.

Artistas de la salsa colombiana

· Fruko y sus Tesos, primera agrupación conformada a mediados de la década de los 70.

· Grupo Niche, una de las agrupaciones salseras más importantes de América y ganadores de un premio Grammy Latino en la categoría de mejor disco tropical latino en 2021.

· Guayacán Orquesta, creadores de la uno de los himnos de la salsa colombiana y de la Feria de Cali, llamado Oiga, mire, vea.

· Joe Arroyo, uno de los grandes intérpretes de la música colombiana y ganador de un premio Grammy Latino en la categoría mejor cantante/compositor en 2011.

· Jairo Varela, compositor, fundador, director y vocalista del Grupo Niche.

· Cali Flow Latino, agrupación caleña de salsa choque, famosos por su éxito Ras tas tas, durante el Mundial de Fútbol de 2014.

Las canciones de salsa colombiana más conocidas

El preso de Fruko y sus Tesos; Una aventura del Grupo Niche; Te amo te extraño de Guayacán Orquesta; La rebelión de Joe Arroyo; La rumba va sola de Los Traviesos.

2. El vallenato, un ritmo con 100 años de historia

A través de este ritmo musical, los campesinos de la zona del Magdalena y de La Guajira empezaron a contar sus vivencias cotidianas y enviaban razones por medio de canciones. Con la llegada del acordeón al país en 1970 el vallenato tomó mayor identidad, popularizándose aún más y llegando al Caribe gracias a artistas colombianos como Alfredo Gutiérrez y el ícono de la música vallenata, Jorge Oñate. Más adelante, agrupaciones como El Binomio de Oro, Los Betos y el inolvidable, Diomedez Díaz, lo introdujeron al interior del país.

Fue tal la importancia que adquirió el vallenato a finales del siglo XX que se empezaron a organizar festivales musicales en donde los acordeoneros compiten para ser declarados el mejor del país, como sucede en el Festival de la Leyenda Vallenata, que se celebra en Valledupar desde 1968.

El 29 de noviembre de 2013, el vallenato colombiano fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco

Instrumentos musicales del vallenato

La caja vallenata, el acordeón y la guacharaca.

Exponentes del vallenato

· Alfredo Gutiérrez, acordeonero, cantante y compositor coronado como: “Rey Vallenato” en el Festival de la Leyenda Vallenata en tres oportunidades.

· Jorge Oñate, cantante y compositor de música vallenata conocido como: “El Jilguero de América”, una de las mejores voces y leyendas vallenatas.

· El Binomio de Oro de América, grupo de vallenato romántico que ha sido nominado tres veces al Grammy Latino en la categoría Cumbia/Vallenato.

· Diomedez Díaz, cantante y compositor colombiano conocido como: “El cacique de la junta”. En 2010 ganó el Grammy Latino en la categoría Cumbia/Vallenato.

· Silvestre Dangond, este cantante y compositor es considerado uno de los principales representantes del vallenato “nueva ola”.

Clásicos vallenatos

La creciente del Binomio de Oro; Mujer marchita de Jorge Oñate; Ojos indios de Alfredo Gutiérrez; La casa en el aire de Rafael Escalona; Amarte más no pude de Diomedez Díaz; La gemela de Los Betos y Vivo en el limbo de Kaleth Morales.

3. El porro colombiano, una fusión de ritmos africanos con bandas de viento

Este ritmo musical originario de los departamentos de Córdoba, Sucre y Bolívar, que mezcla instrumentos metálicos de viento y música de banda es considerado “hijo” de la cumbia colombiana y una pieza muy importante de la música tradicional del país.

Esta música colombiana alegre y fiestera es interpretada por bandas conocidas en Colombia como “pelayeras” y alcanzó una amplia difusión nacional e internacional desde 1940 hasta 1970 gracias a Lucho Bermúdez y su orquesta, Pacho Galán, Juan Piña, entre otras agrupaciones.

Instrumentos musicales que se utilizan en un porro

El principal instrumento es el bombo, también, el trombón, el clarinete, la trompeta, entre otros.

Artistas colombianos que representan el porro colombiano

· Pablo Flórez, músico y compositor de más de 1. 000 canciones para diversos ritmos como el porro colombiano, el fandango, el pasillo, entre otros.

· Lucho Bermúdez y su orquesta, considerado uno de los más importantes intérpretes y compositores de la música colombiana del siglo XX.

Los porros más famosos

Fiesta en corraleja de Alfredo Gutiérrez; Salsipuedes, El Carmen de Bolívar y San Fernando de Lucho Bermúdez.

Ahora que conoces algunos de los ritmos musicales de Colombia, disfruta de la riqueza cultural del país a través de un viaje sonoro.

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así suena Colombia. Especiales Semana

Colombia ya no depende musicalmente de los tres grandes artistas de hace unos años. Ahora hay más de 100 nombres que se escuchan por todo el mundo. La música es tan diversa que va desde el vallenato hasta el punk, y en el medio aparecen ritmos tradicionales del país fusionados con otros sonidos del mundo. Es precisamente esto lo que hace que los artistas colombianos sean de los más atractivos de la industria latinoamericana.

Medios como The Guardian, The New York Times y Rolling Stone hablan del momento de efervescencia por el que pasa el país. Incluso, Songlines UK, una de las publicaciones de música más autorizadas del mundo, dijo en 2016 que Colombia tenía “la escena musical más interesante y vibrante de Suramérica”. También el director de Rolling Stone Colombia y del Festival Almax, Diego Ortiz, afirmó que “las bandas colombianas ahora más que nunca están girando por todo el mundo”. Y el director de Sony Music para América Latina, Alejandro Jiménez, aseguró que “no existe ningún otro país que tenga la capacidad de exportación que tiene hoy Colombia”.

A propósito SEMANA seleccionó a 31 artistas con grandes historias y cifras destacadas que dan cuenta de ese panorama.

Hace unos 12 años, cuando Juanes y Shakira eran de los artistas latinos más cotizados en el mundo, muchos comentaban que la música colombiana vivía su mejor momento en el exterior. Recibían frecuentes premios y reconocimientos, los invitaban a cantar en eventos como la final del Mundial de fútbol y sus canciones sonaban en países tan disímiles como Alemania y Japón.
Pero lo que pasó el año pasado con artistas colombianos como J Balvin, Maluma y la propia Shakira adquirió tal magnitud, que superó con creces los éxitos de entonces. Al fin y al cabo los datos de giras, premios, conciertos llenos o los récords en plataformas como YouTube o Spotify muestran que los músicos nacionales viven una época dorada. Y en todos los géneros: desde el folclor y la fusión de lo local con lo popular hasta el cuestionado reguetón.

Tanto es así que en 2016 la revista Songlines UK, una de las publicaciones de música más autorizadas del mundo, ya decía que el país tenía “la escena musical más interesante y vibrante de Suramérica”.

Las cifras de 2017 lo confirman: de los 12 sencillos en español que estuvieron en el top 100 de Spotify, 5 son colombianos o incluyen artistas de este país; en 3 de los 10 videos más vistos en YouTube hay colombianos; y Mi gente, el éxito de J Balvin con el francés Willy William, ocupó el número uno en el listado de las 50 canciones más reproducidas en Spotify en su historia (la primera en español en hacerlo) y fue escogida por Barack Obama como su canción favorita de 2017.

Foto: UNIVERSAL MUSIC (J Balvin)

2017 fue el año de J Balvin: colaboró con Justin Bieber, Beyoncé y Pharrell Williams, entre otros; ganó el Grammy Latino a mejor álbum de música urbana; y Mi gente fue número uno en Spotify.

Además, el autor de Mi gente y Maluma, fichados por grandes casas disqueras, ya hacen parte de los 100 videos musicales más populares de la historia de YouTube. En Twitter, por ejemplo, tienen más seguidores que Mick Jagger o Paul McCartney. Y batieron otros récords: una canción de J Balvin ocupó durante 22 semanas el número uno en la lista latina de Billboard y puso 7 canciones dentro del top 30 de ese listado. Hasta Ellen de Generes lo invitó a su afamado show.

Entre tanto, las giras de Maluma agotaron la boletería en España, México y Argentina. Y está entre las 50 cuentas con más seguidores del mundo en Instagram, lo que demuestra que atrae muchas fans, la mayoría adolescentes, valiéndose de su apariencia. No están solos. Detrás vienen Sebastián Yatra, Cali y el Dandee, Piso 21, Manuel Turizo y Karol G, entre otros.

Pero no es todo. Otros grupos y cantantes, independientes –no programados en las grandes emisoras–, hoy reciben reverencias en Francia, Bélgica, China o México. Nidia Góngora -cuyo último disco fue escogido por Juan Carlos Garay, el crítico de música de SEMANA, como el disco colombiano de 2017-, Puerto Candelaria, Systema Solar, Monsieur Periné, Bomba Estéreo, La 33, Profetas, Rolling Ruanas, Mitú, Tribu Baharú, Herencia de Timbiquí, Frente Cumbiero y La Chiva Gantiva, entre otros, seducen internacionalmente por mezclar ritmos locales (muy diversos) con sonidos universales, como el pop, el rock, el funk, la electrónica, el jazz o el reggae. Ningún festival ni gran mercado musical prescinde del nombre Colombia. Hasta organizan foros y paneles para hablar de los sonidos nacionales.

Foto: PRENSA SYSTEMA SOLAR

Systema Solar es una de las bandas que más atraen a los extranjeros por la forma en que mezclan los sonidos de la cumbia, el fandango, la champeta y el bullerengue, entre otros, con ‘house’, ‘techno’ y ‘hip hop’.

Es cierto que Colombia no es un caso aislado. El diario The New York Times y la revista Rolling Stone fueron contundentes: 2017 fue el año de la música latina en el mundo. Sus seguidores oyeron esos ritmos en Spotify un 110 por ciento más que el año pasado; en YouTube, artistas latinos realizaron 6 de los 10 videos más vistos (en 2016 solo hubo 1) y 45 entraron en el top 100.

Aunque los puertorriqueños Luis Fonsi y Daddy Yankee batieron prácticamente todos los récords con Despacito, es innegable que, a la par de ellos, Colombia logró algo sin precedentes en su historia musical. De hecho, en ese megaéxito trabajaron dos productores colombianos, Andrés Torres y Mauricio Rengifo. Pero ¿por qué los nacionales llaman tanto la atención?

Evolución musical

En primer lugar, porque los músicos aprovecharon la diversidad cultural del país: cinco regiones, cada una con ritmos e instrumentos diferentes. Como dice Julián Guerrero, vicepresidente de turismo de ProColombia, la “herencia étnica que mezcla África, Europa y América y, por otra parte, la diversidad geográfica”.

“Los habitantes tienen una musicalidad según donde vivan: el Pacífico da un tono y el Caribe da otro”, agrega Héctor Buitrago, productor y músico de Aterciopelados.

Pero estos ritmos no solo se fusionan con los del mundo. El músico y productor Iván Benavides dice que la gran migración interna vivida en Colombia por el conflicto hizo que las ciudades recibieran millones de desplazados, que, en otras palabras, también portaron su cultura y se mezclaron y generaron música de gueto, como la salsa choque, la champeta o la música urbana.

La mezcla de la diversidad colombiana genera ritmos –como la cumbia o los sonidos tradicionales del Pacífico– pocas veces oída, pero que invitan a bailar y no pasan desapercibidos.

Se trata de sonidos particulares salidos de cualquier etiqueta. Los independientes cautivan a los europeos, muy abiertos a ver qué hay en otros lugares del mundo.

Pero para explicar este fenómeno también hay que remontarse a la historia. Más precisamente hasta comienzos de los años noventa cuando irrumpen dos álbumes fundamentales para la música nacional: La tierra del olvido (Carlos Vives) y El Dorado (Aterciopelados). Ambos hicieron que ritmos tradicionales, ignorados por generaciones, tomaran un nuevo aire. Otros artistas también exploraron y les agregaron nuevos instrumentos, fusionaron lo local, lo popular y lo moderno. Así nació el sonido de la ‘séptima papeleta’, como lo llama Benavides: “Un nuevo espíritu musical, a partir de Constitución del 91, que reconoce la diversidad étnica y cultural del país”.

Foto: GUILLERMO TORRES – SEMANA

Aterciopelados fue una de las bandas clave para lo que está ocurriendo hoy con la música colombiana en el mundo: le dio un nuevo aire a los sonidos tradicionales mezclándolos con géneros e instrumentos globales.

Benavides tiene que ver con esta transformación, junto con el guitarrista Teto Ocampo y el productor inglés Richard Blair (colaborador de Peter Gabriel, el impulsor del World Music), quien llegó a Colombia tras la voz y ritmos de Totó la Momposina. Los tres resultarían fundamentales no solo para La tierra del olvido, sino para el nacimiento de grupos pioneros de música fusión como Bloque de Búsqueda o Sidestepper.

Casi a la par, Shakira y Juanes, con grandes sellos disqueros, sonaban y ocupaban los primeros lugares en los rankings de la música latina y del mundo. La barranquillera, por ejemplo, hasta 2013 era la tercera cantante más premiada en la historia de la música.

En esa época también tomaba fuerza el reguetón en Puerto Rico, pero no estaba en los planes de nadie que, ya a finales de los años noventa, este ritmo llegara a Medellín para quedarse. Encontró acomodo en una ciudad que, como dice José Luis Galán, que trabajó en marketing de Sony Music, reúne un gran clima, lindas mujeres y un hip hop que crecía en algunas de sus comunas. Tres elementos fundamentales en el universo de esta música.

Hoy, el polémico ritmo gobierna las audiencias, rompe las plataformas digitales con sus números y atrapa a un público anglohablante.

Medellín es su meca y allí le han dado un sello: las letras de las canciones resultan sugestivas y provocadoras, para muchos vulgares, pero en todo caso pegajosas.

Tanto es así que músicos de este género de otros países, como el afamado puertorriqueño Nicky Jam, encontraron en esta ciudad la fórmula del éxito.

“El reguetón de Medellín tiene su propio ritmo: más melódico, más romántico y lírico y con sutil influencia de otros géneros tropicales”, explica Leila Cobo, editora de la revista Billboard, considerada la biblia de la música.

Pero la popularidad del género crece tanto como sus críticas: lo critican por su calidad (porque se produce rápidamente, porque repite el mismo compás y porque recurre a herramientas que mejoran la voz), por promover la cultura del dinero fácil, por hacer alusión al consumo de drogas, por sus contenidos misóginos y por sus letras sexualmente explícitas. Como en la canción de Maluma 4 babys, que dice, entre otras cosas: “La tercera me quita el estrés, polvos corridos, siempre echamos tres”.

Foto: Pablo Andrés Monsalve – SOHO

La esencia del reguetón es el exceso: en las mujeres, en la riqueza, en el ritmo. Y Medellín tiene eso.

“Esa música embrutece a la humanidad”, dijo en septiembre pasado Totó la Momposina durante del Festival Gabo de Periodismo. El propio Iván Benavides dice que, a pesar de todo, el reguetón es el gran producto de la música colombiana, pero por su poca calidad duda que queden en la memoria.
Cobo sigue explicando el éxito mundial del reguetón: “Los jóvenes de la ciudad hallaron una música hecha por gente de su edad, que les hablaba de manera directa, con franqueza, en su idioma… El reguetón era de la calle, real, tangible”.

Héctor Buitrago también lo defiende: “Lo urbano definitivamente es talento y aunque un ‘beat’ se haga con un computador, hay que tener ritmo y talento para hacer bailar a la gente”.

A todo eso se suma que la industria cambió. Poco a poco, los artistas independientes y los urbanos empezaron a crecer con la aparición de las nuevas tecnologías para hacer música y difundirla mediante plataformas como YouTube, iTunes, Deezer y Spotify. Así ya no necesitan ni intermediarios, ni grandes estudios, ni representantes, ni grandes sellos disqueros. Tanto que de 2016 a 2017 el streaming (la música que se escucha en línea) creció un 60 por ciento y el formato tradicional cayó casi un 8 por ciento.

La radio comercial –fundamental antes de los años noventa para presentar un artista– también perdió fuerza con este nuevo panorama. “Antes se conocía un banda por un amigo o porque se oía en radio, pero hoy basta con ir a internet”, dice Tato Lopera, exintegrante del grupo tecno Estados Alterados. Algo muy parecido dijo hace poco Visitante, miembro de Calle 13 y uno de los grandes productores de América Latina: “Hoy YouTube es la gran vitrina para encontrar nuevos talentos”.

Estas condiciones fueron propicias para que los artistas colombianos se dispararan en el mundo.

Más que reguetón

Pero hay mucho más que reguetón en lo que Colombia exporta musicalmente. Gran cantidad de artistas, sobre todo independientes, generan unanimidad en cuanto a su calidad, aunque no producen controversia, no tienen las mismas ventas, no salen programados en las grandes emisoras, no tienen millones de seguidores en redes, ni cuentan con multinacionales a su favor. Además de su fuerza musical, hay otras razones a su favor: apoyo estatal, el surgimiento de mercados de la música, formación académica y el roce que tienen en los festivales en los que participan.

Desde 2009 surgieron espacios como el BOmm (Bogotá Music Market), Circulart, el Mercado Mundial del Pacífico, el Mercado Cultural del Caribe, el Minec (Mercado Insular de Expresiones Culturales), plataformas de circulación y promoción musical que reúnen a agentes internacionales, programadores de festivales en el mundo, empresarios de la música global y talentos nacionales para que estos puedan girar fuera de Colombia y así conseguir disqueras y la infraestructura que necesitan. Así ocurrió con Cero 39 y Colectro, que se pudieron presentar en Glastonbury; o como Canalón de Timibiquí, fichado por Eden Music, en Europa, y Cuza Agency, en Estados Unidos.

Foto: DIEGO BARAJAS Cero 39

En 2017 Mauricio Álvarez (derecha) y Darío Sendoya (izquierda), del dueto de música electrónica Cero 39, tuvieron 30 shows en 8 países y 22 ciudades.

Pero no solo se han mostrado en Colombia. Afuera están los grandes monstruos como el Womex, en varias ciudades europeas, y el South by Southwest, en Austin, Texas. Para que los colombianos llegaran allá tuvieron mucho que ver las gestiones del Ministerio de Cultura y ProColombia, que entendieron que de las industrias culturales, la música era la menos costosa de exportar.

Y esos mercados sirven de trampolín para llegar también a festivales como el Womad, Glastonbury, Roskilde, Lolapalooza, Rock in Rio, Vive Latino, Machaca, Festival Generiq y Rencontres Trans Musicales, entre otros. A varios de estos conciertos suelen asistir no menos de 70.000 personas, y los colombianos comparten tarima con bandas como Arcade Fire, Foo Fighters, Iggy Pop, Justice, Gun’s and Roses o Def Leppard, un roce musical que puede originar nuevas fusiones. Hasta YouTube les echa una manito, pues tiene un portal (YouTube para Artistas) en el que pueden identificar los lugares del mundo donde más suenan sus canciones y organizar así sus giras.

Detrás de este éxito está la formación académica, pero no solo de músicos, también de ingenieros de sonido, productores y promotores.

Buitrago recuerda que cuando quiso estudiar música, solo había dos universidades que ofrecían la oportunidad. “Ahora hay más herramientas, los jóvenes están mejor formados, tienen redes sociales para difundir lo que hacen, saben cómo ser mánager, cómo hacer producción. Saben de todo”, dice.

Todo ha cambiado tanto que ya no es necesario un estudio o una disquera para firmar un contrato. Hoy se puede grabar un disco de calidad en un apartamento si se tienen los instrumentos necesarios. Luego puede ir a cualquier agregador digital, entregar el contenido, y al otro día subirlo y quedar a disposición en todas las plataformas del mundo.

Pero la importancia de la radio, especialmente de la pública, no se puede subestimar. Ella visibilizó a muchos de los artistas hoy consagrados, quienes encontraron el espacio que las emisoras comerciales no les daban. El Profe Álvaro González, de la emisora pública Radiónica, que nació en 2005, cuenta que a la estación llegaban todos los sonidos de grupos como Bomba Estéreo, Chocquibtown, Monsieur Periné, Systema Solar, Crew Peligrosos y Diamante Eléctrico.

Foto: KAREN SALAMANCA-JET SET

Chocquibtown ha estado nominada dos veces a los Grammy anglo y ya tiene dos Grammys latinos: mejor canción de música alternativa (De donde vengo yo) y mejor álbum de fusión tropical (El mismo).

El poder de la música hoy es tal que se convirtió en una gran herramienta para promocionar el país.

Eso quedó en evidencia cuando el video de ‘Colombia, la tierra de la sabrosura’ –la campaña que ProColombia lanzó a finales del año pasado para publicitar al país en el exterior– acumuló 4 millones de visitas en apenas 6 días, mientras que la campaña pasada, titulada ‘Realismo mágico’, llegó a 2,9 millones en 4 años. La razón del éxito es que esta nueva campaña está protagonizada por músicos como Sebastián Yatra, Piso 21, Maía, Martina la Peligrosa, Herencia de Timbiquí y Alexis Play.

Y es que no hay duda de que la música se está convirtiendo –a la par del ciclismo o del fútbol– en uno de los grandes bastiones de la imagen de Colombia en el mundo. Lo mejor de todo es que es un fenómeno que apenas se empieza a dimensionar.

Colombia

1. History of Colombia

“As music leaves its place of origin, it loses its original sound because it begins to change” Simon Calle, Columbia University ethnomusicologist and student of new Colombian music.

Colombia is known as the “country of a thousand rhythms”, due to the mixing and introduction of elements of the musical rhythms of the Spaniards and Africans into folk motives, which formed the modern genres known throughout the world. At the moment, there are more than 1025 folk rhythms.

The history of the country includes: the indigenous society – the Muisca Confederation, the Quimbaya Civilization and the Tayrone Chiefdoms, and, from 1499, the arrival of the Spaniards, who initiated a period of seizure and colonization of land and the local population.

The first information about the music of Colombian Indians is contained in the chronicles of the colonizers. Of these, it is known that the Indians cultivated military music and celebrated victories with songs performed to the accompaniment of simple musical instruments – flutes, drums, etc. life. Mass dances with singing and music completed many collective works – harvesting, building a palace for the leader, etc.

The Spanish conquest (beginning of the 16th century) put an end to the independent existence of the music of the local Indians. In some geographical locations, it was forced out or changed to the rhythms and demands of the conquerors, partially deformed under the influence of European elements alien to its nature. Relatively “pure” indigenous music is still preserved in some remote mountainous regions of Colombia and in territories remote from the centers of civilization.

During the 16th – 18th centuries. practically the only sphere of professional musical activity in the new society was the church. Its heyday refers to the 1st floor. 18th century and is associated with the name of the largest Colombian composer of the colonial era X. de Herrera y Chumacero, who owns numerous local masses, lamentations and psalms in the style of Italian and Spanish polyphonists of the 16th century.
Over the past decades, Colombian music has been promoted mainly with the support of major record labels, independent companies and the Colombian government through the Ministry of Culture.

2. Music and dance genres

Some of the most famous genres are cumbia and vallenato. The most famous interpreters of traditional Caribbean and Afro-Colombian music are Totò la Momposina and Francisco Sumaque.

Cumbia is a complex rhythmic music that originated on the Atlantic coast of Colombia. Antonio Garcia, composer and student of this rhythm, claims that the rhythm arose from a dispute between Indians, Africans and Spaniards during the Conquest. According to him, Cumbia was born in 1680 in his city of El Banco, Magdalena.

In their original form, cumbia ensembles included only percussion and vocals; modern bands have been diversified by adding saxophones, trumpets, keyboards and trombones. It arose under the influence of local residents, combining both traditions. Some observers have argued that the dance was originally associated with iron chains around the ankle worn by captives and slaves. Others still believe that it came from Guinea, where there is a similar dance form called cumbe.

Vallenato literally means born in the valley. Vallenato was first played by pre-Columbian Indians using traditional instruments. Along with cumbia, it is a popular folk music genre in Colombia, mainly from the country’s Caribbean region.

Vallenato and cumbia were added to the Latin Grammy Awards in 2006 . According to UNESCO, the traditional vallenato music of Colombia is an intangible cultural heritage in urgent need of protection.

One of the unique Colombian festivals, La Tulpa Raimi: local music in the Sibundoy Valley, held annually on February 11 and 12 with the participation of indigenous peoples The festival of local music is a non-traditional scenario that encourages the recognition and visibility of indigenous artists of various musical genres. The origin of this musical format is an ancient tradition: the tulpa sits by the fire to study and teach, a place for meetings, dialogue and knowledge sharing.

3. Musical instruments

Guacharaca (guacharaca) – a wooden stick with ribs, similar to sugar cane, complete with a fork that makes a scratching sound when rubbed. 45 centimeters long and 3 centimeters in diameter. It was used by the Indians to imitate the song of the guacharaco bird, for hunting and performing dance rites.

Caña de millo (de Millo flute or hollow whistle) is made from cane, corozo, millet, corn, sorghum, millet and is 20 to 30 centimeters long. It is an open tube at the ends, with four finger holes. It is an indigenous instrument used on the Colombian Caribbean coast.

Caja vallenata (vallenata box) – a small conical drum with one head and tension rings at the base. For the convenience of the game, it has a conical shape – a little wider at the top than at the bottom. It is made from a hollow tree trunk 40 cm high and 30 cm in diameter.

Kuisi (Colombian bagpipe) – a flute made from a hollow cactus stalk, with beeswax and charcoal powder for the head, with a fine nib made from the feather of a large bird for the mouthpiece. Gull, turkey and eagle feathers are among the most commonly used feathers. It is called a bagpipe because of the similarity in sound with the sound of peak bagpipes in Spain.

Guache (gouache) – has a cylindrical body, originally made of guadua or bamboo and filled with condenso seeds, these seeds are most often used because of their persistence and characteristic sound. Currently made of metal (stainless steel or brass), with grooves or perforations inside and impact elements such as seeds, pebbles and glass shards placed in this cylinder. 10 cm in diameter and 40 cm long.

Manguare (mangure) – used by the Amazonian indigenous communities to convey messages of rites, declarations of war and even love. Sounds can be heard at a distance of 20 km.
It consists of two barrels, one thinner than the other. It is beaten with two wooden hammers, the thickest end of which is wrapped in a black rubber band braided with a net.

Capador
The generic name Capador is found mainly in the departments of Cundinamarca, Santander, Tolima and Huila. In Boyaca it is known as chiflos, castrera or caramillo. Made from cane, with four to five (or more) joints connected together.

Colombian musical rhythms | Colombia

Colombia is a country whose musical culture combines notes of indigenous Indian tribes, Spanish conquerors, Italian settlers and African slaves.

No South American country has a greater variety of music, song and dance than Colombia. And yet, the musical traditions and passions of the Colombians are significantly divided following the geographical division of the country into regions. There are four conditional regions – the mountain center, the Pacific coast, the Caribbean coast and vast areas of the eastern plains – Llanos. In a kaleidoscope of different musical rhythms and melodies, each region stands out with its main musical directions.

So the relatively cool highland areas, as well as the Llanos plains, populated mainly by mestizos and creoles, are characterized by music and dances with their inherent features of European culture and the use of European musical instruments – guitars, harps, etc. On the Pacific coast, populated mainly by descendants of immigrants from Africa, the motives and rhythms of this continent dominate. The musical instruments used are mostly also rooted in Africa. On the Caribbean coast, there is the greatest mixture of three different cultures – European, Indian and African. In the rhythms popular here, you can hear the motifs and instruments of all three cultures – for example, the European accordion and guitar, Indian flutes and African tambourines …

Mountain Center

This area includes the Andean highlands, as well as the valleys of the Cauca and Magdalena rivers. It contains the three largest cities in the country: Bogota, Cali and Medellin. This area is characterized by soft and sentimental music, accompanied mainly by stringed instruments, flute and maracas. The main musical instrument of the highlands, and indeed the rest of Colombia, is the tiple – a small 12-string guitar. The national dance of the area is the bambuco, whose rhythms are said to have inspired the Colombian troops at the Battle of Ayacucho in 1824.
This dance is practiced everywhere – from the capital to the smallest villages. His choreography is quite complex, often including many figures such as Los Ochos, La Invitación, Los Codos, Los Coqueteos, La Perseguida and La Arrodilla. Other major dances in the highlands of Colombia include the torbellino, which is notable for having women circling almost non-stop; the more sedate guabina, pasillo, bunde, sanjuanero, and the playful rajaleña dance.

On the dance floors of Bogota and other most Europeanized cities in Colombia, the romantic calm melodies of Boleros and the passionate motives of Tango are very often heard.

Originated in Cuba at the end of the 19th century as a result of a symbiosis of two cultures – European and African – salsa rhythms eventually became very popular all over the world and fell in love with the Colombians so much that today the Colombian city of Cali, which hosts a huge number of competitions and festivals of this dance, is called the “salsa capital of the world. ” Residents of the city are reputed to be great lovers of it. You can become a participant or a spectator of this incendiary Latin American dance in numerous halls (“salsoteca”) that are scattered throughout the city. Particularly famous are those located near the river bank and in the Juanchito area. It is not necessary to dance in the halls – you can just sit and listen to the musicians who play truly virtuoso. Every year, the famous salsa music festival is held here with the participation of more than 1300 dancers representing the best schools of this dance in the city.

There are quite a lot of fiestas in Colombia, during which you can admire folk dances and listen to incendiary Latin American rhythms. The main such fiestas include La Fiesta del Campesino, held on the first Sunday in June, Fiesta del Bambuco (Neiva, June), Folklórico Colombiano Festival (Ibaca, June), Fiesta Nacional de la Guabina y el Tiple (Veles, early August), Desfile de Silleteros (Medellin, August), Las Fiestas de Pubenza (Popayán, just after the New Year).

Pacific Coast

The tropical Pacific coast of Colombia (extending down to the Ecuadorian Esmeraldas) is perhaps the most “African” region in all of South America in terms of dance and music.

The most popular dances here are the currulao and its variants berejú and patacoré, extremely energetic African-style entertaining dances. The Pacific Coast is also home to one of Colombia’s most popular dances, the marimba. The music here is mainly percussive instruments such as the upright cununo drum, as well as bombos and redoblantes. One of the region’s most unusual dances is the satirical chocoana, formerly a Spanish dance that was later adopted by the black population.

The largest regional fiestas on the Pacific coast are Festival Folklórico del Litoral (Buenaventura, July) and San Francisco de Asís (Quidbo, August 4).

Caribbean coast

The music of Colombia’s Caribbean lowlands, called Música Tropical, became popular in dances throughout Latin America more than 30 years ago. During this time, the “music of the tropics” became an integral part of salsa. It can be roughly divided into cumbia and vallenato. Cumbia is by and large a dance form of the black population, which is performed by several couples. The men form the outer circle in the dance and the women form the inner circle. Also, this dance is notable for the fact that men hold a bottle of rum over their heads, and women hold bundles of thin lighted candles called espermas.

According to historians, the dance was probably born in the territory of modern Panama, from where it was subsequently brought east to Cartagena, a city that is now considered to be the capital of cumbia. After that, the dance also took root in Barranquilla and Santa Marta. The most famous cumbia festivals take place in Cienaga, Santa Cruz de Mompos, Sampues, San Jacinto and Sinselejo. The dance is usually performed to the rhythms of the national instruments gaitas or flautas de caña de millo, as well as drums. Gaitas (there are “male” and “female” versions of the instrument) are vertical flutes coated with wax. Cañas de millo are small transverse flutes.

The most famous and popular varieties of cumbia are porro, gaita, puya, bullerengue and mapalé. Moreover, the last two varieties are much faster and more energetic than all the others. Recently, cumbia melodies have also become an integral part of the vallenato repertoire, and as such, they are often played on the accordion.

Cumbia was partly superseded by vallenato from the list of main Colombian dances and today is more popular outside the country. But all Colombian migrants perform cumbia in cities such as Buenos Aires, Mexico City, Los Angeles and even London. Given that the dance has become more popular in other countries, sub-genres such as the cumbia techno and the cumbia villera popular in Peru and Argentina naturally arose.

In Colombia, various cultural influences are closely intertwined, which could not but be reflected in the diversity of its folklore and dances. Colombia is now 56% mestizo, 22% white, 14% mulatto, 4% African, 3% Sambo and 1% Indian.

Naturally, such a combination has led to the fact that the regions of the country are so different in their traditions that sometimes it seems that these are different countries.

One of the most striking cities in Colombia in terms of the variety of dances is Barranquilla, which hosts the second largest carnival in South America after Rio de Janeiro.

During the carnival, countless traditional groups of masked dancers parade through the streets of Barranquilla, such as congos, toros, diablos and caimanes. These groups of dancers perform garabato, a dance in which they “conquer death” during the procession.

The Carnival of Barranquilla is less commercialized and more traditional than in Rio. Any person can take part in it.

A number of other major festivals are also held on the Caribbean coast of Colombia – Corralejas de Sincelejo with its bullfights (January), La Candelaria (Cartagena, February 2), Festival de la Cumbia (El Banco, June), Fiesta del Caimán (Cienaga, January) and Festival del Porro (San Pelayo (Cordoba).

A description of dancing in the Caribbean region of Colombia would be incomplete without mentioning the Colombian islands San Andres and Providence off the coast of Nicaragua.

The original inhabitants of the islands are the Raysalians, who are the descendants of the English Puritans who settled on the islands in 1631 and their slaves. Their spoken language is Raisal Creole, superseded by standard English and Spanish. However, at present, out of 90 thousand inhabitants, Raisalians make up only about 30% of the inhabitants.

The islands have an exciting mix of mainland Colombian and Jamaican island music. Two dance genres are also very popular on these islands – champeta, which was born in Cartagena from soucose, compass and reggae, and which is characterized by a very provocative dance, and reggaeton – which is widespread throughout Latin America. It is believed that it originally originated in Panama from a mixture of meringue, reggae and ragga.

Llanos

The fourth region in Colombia, which has its own musical and dance traditions, is the region of the great eastern plains, the so-called Llanos.
The choropo dance reigns supreme here, and its close relatives are the couple dances galerón (slower and more romantic dance), pasaje (faster version), corrido and zumba que zumba.

The main musical instrument in Llanos is the harp, although the guitar and maracas are also often used to accompany dances.

The main festival in the region is the Festival Nacional del Joropo, held in Villavivencio in December.

Popular melodies of the Andean foothills

Although cumbia, salsa, vallenato and reggaeton are by far the most common dances that can be found in Colombian nightclubs, the country has a rich dance culture, the development of which has not stopped in place, but is constantly being invented new options.

The most popular of the dances (which is also the most common in clubs) is the cumbia. Cumbia is a mixture of Spanish and African dance (and music) that was born on the Atlantic coast. The dance originally originated among African slaves, although the modern incarnation of the dance is more of a courtship ritual. A man bows to his girlfriend, holding one hand behind his back, and with the other hand he holds a hat. During the dance, the man walks in a circle around his lady.

This type of salsa was developed in the northern coast of Colombia. Often referred to as “Street Style”, “cumbia” is more tropical music than salsa.
It is believed that there is no cumbia school or professional cumbia teacher. Everyone who dances the cumbia will tell you that they learned how to dance it from their parents, friends, on the street or just in clubs.

Porro is another popular style of music and dance in Colombia. Porro is a cheerful, cheerful style that originated in the Sucre region. Most of all, the dance (and the music for it) resembles a big band or a military march.

Mapalé is a very popular dance in Cartagena and further along the Caribbean coast, an energetic dance with a strong African influence. At the carnival in Barranquilla, this dance, along with others, is one of the most frequently performed.

You can also often find merengue on the dance floors, which actually has its roots in the West Indies. Beginning dancers often choose merengue as it is one of the easiest dances to perform.

Bambuco is the most popular style of Colombian music and dance in the foothills of the Andes. It is worth noting that historically this was the dance that had the greatest influence on the development of dance culture in Colombia. Although the style is not popular today, its influence is still felt in many other dances in Colombia.

There are many other popular dances in the country that may not be as common as those listed above, but a little further from Bogota, they can be found everywhere: paseo, son, danza, pasillo (which is very similar to the European waltz) and galleron.